Me bajo en tacubaya, como debía de hacerlo, y me dirijo a transbordar la línea 9 en dirección pantitlán. Lo cual hago sin mayor problema, pero allí iba mas gente y el olor era bastante penetrante y grotesco al olfato (olía como a trapeador sucio combinado con heces). Bueno, el caso es que si olía desagradable, había mucha gente, el calor aumentaba y el metro iba más lento que de costumbre.
Se acerca un hombre y me dice:
hombre raro -Va a bajar en Centro Médico?
yo - No
hombre raro - ah
Y entonces me rodea y se acerca a la puerta
Cuando me bajo en Chabacano, es de entenderse que iba yo bastante asqueado, un tanto nauseabundo, y me encamino a la línea 2 (es la azul) para transbordar por última vez.
(Aqui no hay nada que valga la pena contar, hasta que.....)
Estoy parado en el andén, dirección tasqueña, un tanto abrumado y engentado, odiando la vida de los que me rodean en esos momentos (se han dado cuenta lo poco que estan nuestras ciudades preparadas para recibir un holocausto zombie?, bueno, eso lo discutiremos después (por cierto, si quieren un juego para masacrar zombies, les recomiendo el Left for Dead 2, buenísimo) regresemos a nuestra escena del metro (donde por cierto, las cámaras instaladas han permitido bajar a 38.7% los delitos)) y entonces, odiándolos, me la paso alimentando mi malestar temporal... es entonces que llega al andén el metro. No va lleno, pero tampoco vacío, y pues si son varias personas las que se preparan para abordar, pero en la puerta donde estoy yo, no hay nadie a mi alrededor, lo cual resulta favorable en el desenlace de ésta historia. Debe haber nada mas dos personas, no recuerdo claramente, paradas cerca de esa puerta, y todos los asientos están llenos; yo doy un paso al interior cuando las nauseas me atacan por completo y es inminente que algo va a pasar. En ese momento, en mundo se puso en cámara lenta. Ví claramente los rostros de quienes estaban mas cerca, sin darse cuenta de nada, sin importarles nada, se podría alguien morir a su lado y no les importaría, después de todo, sólo quieren llegar a su destino para seguir odiándose más, y entonces, llega el vómito, descargo una ni muy grande ni muy pequeña porción de fluído gástrico en la entrada del vagón y, muy inteligentemente de mi parte, retrocedo y regreso al andén, después de todo, quien quiere viajar en un vagón que apesta a vómito? yo no!. las puertas se cierran delante de mí, la gente tiene cara de sorprendida por un momento, y se me quedan viendo con ojos de "vete a la &%)%&%& /(&/)%/&)( %%/$&%&$%&/%%&($&%$&=)=/&!!!!!!!!!!!!!!!!!" pero pues nada pueden hacer, mas que odiarme, yo, en mi humildad, me limito a sonreir y decir adios con la mano....
Camino un poco más hacia el fondo del andén, ya mas aliviado, y abordo el siguiente tren, que va mas lleno, pero por lo menos no olía a vomitada. Llego a la casa feliz y me como una hamburguesa.

a poco no está linda la foto?


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