6/2/10

La barca jalisco, un pequeño pueblo en la colindancia con el estado de michoacán, en el cual esperaba encontrar un monton de casas miserables empotradas entre cerros pelónes y secos, con olor a establo y un calor de los mil demonios, con una haciendo derruída con poca evidencia de pinturas murales de siglos pasados, aludiendo a una posible época esplendorosa ahora perdida...

Pues bien, estaba en un fatal error. La barca, o la lancha, como prefieran llamarla, es efectivamente un pueblo, rodeado por el causal del rio mas grande del país, con un claro ejemplo de la belleza de la arquitectura decimonónica neoclásica, que se extendió hasta éstas tierras y que, afortunadamente, se ha mantenido casi intacta a lo largo de las décadas. Su traza en perfecta ortogonía, y que pese a su reducido tamaño territorial se conserva el centro primer cuadro practicamente inalterable, hacen de dicho lugar un sitio bastante reconfortante.

Por otra parte, la "hacienda derruída", hoy museo regional y casa de la cultura, es la llamada "moreña", construída como casa de campo del que se le conociera como "el burro de oro", y era un muy rico hacendado del siglo XIX, que manda decorar el recinto a fin de recibir la visita del segundo emperador de méxico, Fernando Maximiliano de Hamsburgo. Pese a todo, dicha visita nunca pudo ser ejecutada, puesto que las tropas liberales ejecutaron al emperador y a los simpatizantes de la corona, quedando el inmueble en manos del gobierno y, afortunadamente, conservandose en muy buenas condiciones.



Entonces, la lancha no resultó ser el rancho maloliente y miserable que esperaba encontrar, sino por el contrario, a sido un lugar digno representante del siglo XIX, que en contraste con mi estancia pasada en taxco de alarcón, muestra la sobriedad y finura de un estilo notablemente menos rebuscado que el exhuberante barroco estípite del XVII, pero pese al contraste, ambos estilos, a mi parecer, de belleza excepcional.

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