7/2/10

sueño numero 7

creo que es uno de los mejores sueños de mi vida, era un cazador de zombies, y tenía extraños superpoderes, además de que era inmune a sus ataques. Dirigia un pequeño pero efectivo contingente de personas, al principio sólo 3, pero luego se nos unían otros, aproximadamente 10, y estabamos armados hasta los dientes.

El escenario era hostil, estabamos en un cerro, a los pies de una casa semiderruída, donde previamente habíamos quemado y masacrado a una pequeña horda de desafortunados pseudo cadaveres. Estaba oscuro, pero aun se veía claridad en el cielo, y dos poblados nos rodeaban, en la cercanía.

Antes, la región había sido una próspera zona minera, se habían extraído considerables proporciones de oro hacía ya algunos siglos, pero conservaban su encanto, empotrados entre las montañas, situandose al borde de grandes riscos. Estaban a pocos kilómetros de nosotros, uno al norte, otro al sur. La vista era maravillosa, en una completa sinfonía de azules y grises, por la proximidad de la noche. Sin embargo, la tranquilidad se veía irrumpida por lejanos gemidos, algunos gritos, y alguno que otro disparo.

Nosotros teníamos la ventaja de estar en una cómoda posición alta, con una buena cantidad de rocas que hacían dificil el acceso a nosotros, pero eramos suceptibles al tener varios flancos por donde podíamos ser atacados.

Al final, nuestro método era infalible: "dispara, luego cerciórate". Debo admitir que tuvimos algunas bajas humanas, dentro del termino de lo aceptable, más sin embargo, por razones que no puedo responder, también nos hicimos cargo de freddy krugger... sí, efectivamente, estaba también en el sueño, con todo y su guante, con el que por cierto, dejó varias heridas en mi brazo izquierdo.

Para no desviarnos demasiado del sueño (oh dios, se me antojaron tanto en éste momento unos tamales), una chica que estaba dentro de nuestro equipo, por alguna razón era super fuerte y saltaba muy alto, logró contener prácticamente sóla una manada que se dirigía tierra arriba, hacia nosotros, sólamente a pedradas, mientras yo y otro compañero, les dabamos a otros cuantos con el rifle sniper... hay pocas cosas tan hermosas como ver la cabeza de un ser necrófago volar en cientos de pedacitos!

El problema vino después, cuando enloquecimos de poder y empezamos a matar a todos los que se acercaban, incluso cuando evidentemente no eran zombies. Iba un vehículo con una familia, y la mujer de la super fuerza les aplastaba con un tronco, fue horrible, pero nadie le dijo nada por temor.

Maldigo sólo el momento de despertar, pues aunque quería seguir soñando con destrucción y masacre, tenía que bañarme para ir a la iglesia

6/2/10

La barca jalisco, un pequeño pueblo en la colindancia con el estado de michoacán, en el cual esperaba encontrar un monton de casas miserables empotradas entre cerros pelónes y secos, con olor a establo y un calor de los mil demonios, con una haciendo derruída con poca evidencia de pinturas murales de siglos pasados, aludiendo a una posible época esplendorosa ahora perdida...

Pues bien, estaba en un fatal error. La barca, o la lancha, como prefieran llamarla, es efectivamente un pueblo, rodeado por el causal del rio mas grande del país, con un claro ejemplo de la belleza de la arquitectura decimonónica neoclásica, que se extendió hasta éstas tierras y que, afortunadamente, se ha mantenido casi intacta a lo largo de las décadas. Su traza en perfecta ortogonía, y que pese a su reducido tamaño territorial se conserva el centro primer cuadro practicamente inalterable, hacen de dicho lugar un sitio bastante reconfortante.

Por otra parte, la "hacienda derruída", hoy museo regional y casa de la cultura, es la llamada "moreña", construída como casa de campo del que se le conociera como "el burro de oro", y era un muy rico hacendado del siglo XIX, que manda decorar el recinto a fin de recibir la visita del segundo emperador de méxico, Fernando Maximiliano de Hamsburgo. Pese a todo, dicha visita nunca pudo ser ejecutada, puesto que las tropas liberales ejecutaron al emperador y a los simpatizantes de la corona, quedando el inmueble en manos del gobierno y, afortunadamente, conservandose en muy buenas condiciones.



Entonces, la lancha no resultó ser el rancho maloliente y miserable que esperaba encontrar, sino por el contrario, a sido un lugar digno representante del siglo XIX, que en contraste con mi estancia pasada en taxco de alarcón, muestra la sobriedad y finura de un estilo notablemente menos rebuscado que el exhuberante barroco estípite del XVII, pero pese al contraste, ambos estilos, a mi parecer, de belleza excepcional.

Mi gran triunfo

Posiblemente el mayor logro en la historia de los videojuegos es terminar Through the fire and flames de dragon force en nivel guitarra experto del guitar hero 3.



y lo hice

31/1/10

Creo que el encierro intensifíca mis niveles de estupidéz

Y la distancia, aumenta la nostalgia, y también mi estupidez

Tener hambre me hace pensar en zombies.... es normal, no?

30/1/10

ALERTA CIUDADANA

una de las cosas que siempre me ha preocupado es que cada vez que salgo a la ciudad, me admiro de cómo no estamos para nada preparados para enfrentar un apocalipsis zombie. De verdad es preocupante mirar la inseguridad en las calles, la ineficiencia de contención y, sobre todo, la indiferencia de las personas ante inminente posibilidad!.

Antes, sabía que estaba preparado, mi departamento tenía un sólo acceso, el cual se encontraba en una segunda planta, teniendo acceso por el exterior del edificio, y en cuya entrada, se ubicaba un bien proporcionado ventanal en forma de panal, por cuyos orificios sólo podrían pasar niños. En determinado caso de un brote de zombies, sería fácil e inmediato colocar costales de arena tapiando la puerta y las ventanas bajas, pudiendo romper un vidrio para colocar una metralleta fija, al fin y al cabo, tenía buena vista de la calle, así que por donde vinieran, podría contener una ola tras otra.

Sin embargo ahora es diferente, vivo en una planta baja, no tengo visibilidad hacia la calle, y ahora tendría que cuidar la puerta, las ventanas y el patio, y no hay un lugar donde pueda atrincherarme. En todo caso, aun conservo la llave del otro departamento, y de ser necesario, entraría y lo tomaría por la fuerza, incluso podría alimentarme de mis vecinos, sólo necesitaría convencerlos de comprar un refrigerador grande, obviamente, sin explicarles el por qué de tal petición.

Bueno, el objetivo de éste post, es tratar de fomentar un poco más de conciencia en la ciudadanía, puesto que no podemos seguir viviendo despreocupados ante tal amenaza de destrucción. Los zombies pueden parecer simpáticos, incluso adorables y "misteriosos", pero recuerden que son peor que bestias, controladas por impulsos básicos, y si están hambrientos, no se detendrán, simplemente, atacarán.

Anecdota Chilanga # 1

Era uno de esos días de no tanta gente en el metro, pero sí de mucho calor y por tal, mucho olor a humanidad. Viajaba yo de auditorio a tacubaya y las cosas estaban normales (dentro de los parámetros que todo mundo que haya viajado por dicha línea puede entender como normal), había yo estado medio asqueado durante todo el día y se aproximaba la hora pico, los vendedores nunca faltaban, vendiendo dvd de videos infantiles, o las perlitas que crecen con agua, el cuadernito de matemáticas, 100 exitos en mp3 de lo mejor de la musica grupera, 150 canciones en formato mp3 de reggaeton, y toda esa sarta de porquerías que te venden... La gente estaba hastiada, se notaba en sus rostros, odiando su trabajo y su vida... ya saben, lo normal.

Me bajo en tacubaya, como debía de hacerlo, y me dirijo a transbordar la línea 9 en dirección pantitlán. Lo cual hago sin mayor problema, pero allí iba mas gente y el olor era bastante penetrante y grotesco al olfato (olía como a trapeador sucio combinado con heces). Bueno, el caso es que si olía desagradable, había mucha gente, el calor aumentaba y el metro iba más lento que de costumbre.

Se acerca un hombre y me dice:
hombre raro -Va a bajar en Centro Médico?
yo - No
hombre raro - ah
Y entonces me rodea y se acerca a la puerta

Cuando me bajo en Chabacano, es de entenderse que iba yo bastante asqueado, un tanto nauseabundo, y me encamino a la línea 2 (es la azul) para transbordar por última vez.

(Aqui no hay nada que valga la pena contar, hasta que.....)

Estoy parado en el andén, dirección tasqueña, un tanto abrumado y engentado, odiando la vida de los que me rodean en esos momentos (se han dado cuenta lo poco que estan nuestras ciudades preparadas para recibir un holocausto zombie?, bueno, eso lo discutiremos después (por cierto, si quieren un juego para masacrar zombies, les recomiendo el Left for Dead 2, buenísimo) regresemos a nuestra escena del metro (donde por cierto, las cámaras instaladas han permitido bajar a 38.7% los delitos)) y entonces, odiándolos, me la paso alimentando mi malestar temporal... es entonces que llega al andén el metro. No va lleno, pero tampoco vacío, y pues si son varias personas las que se preparan para abordar, pero en la puerta donde estoy yo, no hay nadie a mi alrededor, lo cual resulta favorable en el desenlace de ésta historia. Debe haber nada mas dos personas, no recuerdo claramente, paradas cerca de esa puerta, y todos los asientos están llenos; yo doy un paso al interior cuando las nauseas me atacan por completo y es inminente que algo va a pasar. En ese momento, en mundo se puso en cámara lenta. Ví claramente los rostros de quienes estaban mas cerca, sin darse cuenta de nada, sin importarles nada, se podría alguien morir a su lado y no les importaría, después de todo, sólo quieren llegar a su destino para seguir odiándose más, y entonces, llega el vómito, descargo una ni muy grande ni muy pequeña porción de fluído gástrico en la entrada del vagón y, muy inteligentemente de mi parte, retrocedo y regreso al andén, después de todo, quien quiere viajar en un vagón que apesta a vómito? yo no!. las puertas se cierran delante de mí, la gente tiene cara de sorprendida por un momento, y se me quedan viendo con ojos de "vete a la &%)%&%& /(&/)%/&)( %%/$&%&$%&/%%&($&%$&=)=/&!!!!!!!!!!!!!!!!!" pero pues nada pueden hacer, mas que odiarme, yo, en mi humildad, me limito a sonreir y decir adios con la mano....

Camino un poco más hacia el fondo del andén, ya mas aliviado, y abordo el siguiente tren, que va mas lleno, pero por lo menos no olía a vomitada. Llego a la casa feliz y me como una hamburguesa.



a poco no está linda la foto?